Seguir la política vilera se ha convertido en los últimos tiempos en un ejercicio no apto para cardíacos: alteraciones, broncas, mociones de censura, querellas, etc… Lamentablemente no sé a quien beneficia esta situación pero perjudicar está claro que perjudica a todos los vileros. Es complejo en esta situación que los pocos empresarios que quieran o puedan invertir fijen sus ojos en un municipio como La Vila, de un gran potencial, pero cuya clase política cabalga de escándalo en escándalo. Mal ejemplo damos a los demás y a nosotros mismos. Los que somos de mi generación (veinte y pocos años) tenemos que oír de otros más mayores referencias de que hubo en nuestro Ayuntamiento otras épocas de normalidad democrática. A más de uno he oído comentarios como “desde que se fue Juan Segovia se acabó la tranquilidad”. Y no falta razón pues además de las deudas hay otros males en nuestro Ayuntamiento, quizá el peor; la falta de diálogo democrático, de serenidad. Juan Segovia tuvo sus errores y por eso perdió las elecciones, pero en su balanza positiva el tiempo ha demostrado que estuvo la de dejar un ayuntamiento saneado con más de mil millones de pesetas de superávit, y, además, el dejar un Ayuntamiento con buena imagen y proyección frente a terceros e inversores. El PP supo sacar provecho de ese campo previamente abonado pero por unas u otras causas la gestión del PP transformó el superávit de Juan Segovia en deudas millonarias, y lo que parece peor: En nuestro Ayuntamiento se ha perdido en estos últimos años esa necesaria concordia mínima que se está haciendo tan necesaria volver a recuperar para salir adelante. El PP, como partido gobernante, y sin entrar ahora a analizar quién tiene la culpa de esa situación, tiene la obligación moral de iniciar esos primeros pasos invitando a los demás a recuperar ese espíritu democrático. El interés y el futuro de La Vila es el que está en juego ¿no creen que merece la pena?
Francisco Carreres Llorente
Secretario General de Juventudes Socialistas de La Vila